Tolkien en Sarehole

Después de la muerte de su marido Arthur en Sudáfrica, Mabel Tolkien decide abandonar la casa de sus padres en el número 9 de Ashfield Road, en Kings Heath (Birmingham), y mudarse al campo, que cree será mejor para la salud de sus hijos, y donde sus escuetos ingresos podrían mantenerlos.

En el verano de 1896 alquila una casa de campo en el número 5 de Gracewell Road en Sarehole, un pequeño pueblo rural al sur de Birmingham. A la impresionable edad de cuatro años y medio, por primera vez Ronald experimenta la vida en el campo verde. Él y Hilary exploran el área circundante: el molino de agua de Sarehole, su prado y el arenero rodeado de árboles; reman por el arroyo; recogen flores, hongos y moras; y, a veces, son perseguidos por granjeros y molineros irritados cuando se meten en sus propiedades sin permiso. Trepan árboles, incluyendo un sauce que cuelga sobre la represa del molino; Ronald no olvidará el día que “su” árbol fue cortado y abandonado en el piso. Hilary y él harán amigos con niños locales y aprenderán un poco del dialecto local, aunque sus acentos de clase media, sus pelos largos y sus delantales serán motivo de burla.

Entre 1896 y 1899, Mabel Tolkien enseña a sus hijos en casa. Ronald ya ha aprendido a leer desde los cuatro años. Ahora desarrolla una forma decorativa de escribir que debe a la letra de su madre, y un cada vez mayor interés en los alfabetos y las tipografías. También empieza a aprender latín y alemán, que les gusta, y francés, que le atrae menos. Cuando muestra aptitud para los idiomas e interés por los sonidos, las formas de las letras y el significado de las palabras, su madre también comienza a enseñarle etimología, en la que ella también tiene interés. Intenta enseñarles a tocar el piano, pero tiene poco éxito. Él está más interesado en el dibujo, especialmente de paisajes y árboles. Desarrollará un gran interés por la botánica y llegará a saber bastante del tema.

La única materia que la madre no les enseña es geometría; que es enseñada por su tía Jane, hermana de Mabel. Ronald dirá más tarde que es debido “a mi madre que me enseñó (hasta que obtuve una beca en la vieja escuela primaria de Birmingham), a quien debo mis gustos por la filología, especialmente los lenguajes germánicos, y por el romance” (Cartas). También subrayará de sus primeros intereses que permanecerán con él a través de los años: “Siempre han estado conmigo: la sensibilidad por los patrones lingüísticos que me afectan emocionalmente como los colores o la música; y el amor apasionado por las cosas que crecen; y la profunda reacción ante las leyendas (por falta de una palabra mejor) que tienen lo que yo llamo el temperamento y la temperatura del noroeste” (carta a W. H. Auden del 7 de junio de 1955, en Cartas).

Es probablemente en este período que Mabel llevó a los niños al menos una vez de vacaciones al mar, y cuando Ronald comienza su primer cuaderno de bocetos: cerca del comienzo hay un dibujo aniñado, “Sea Weeds and Star Fishes” (Life and Legend). En este tiempo Mabel todavía es una anglicana practicante. Desde la muerte de su marido, lleva a sus hijos todos los domingos a los oficios de una iglesia anglicana ritualista (“high”).

Las primeras lecturas de Ronald incluyen los libros de Alicia de Lewis Carroll, que lo divierten; La Princesa y los Tragos y La Princesa y Curdie de George MacDonald; los libros de hadas de Andrew Lang, en particular “La Historia de Sigurd” en El Libro Rojo de los Cuentos de Hadas que despierta su interés por los dragones; e Historias para mis Hijos de E. H. Knatchbull-Hugessen, especialmente “Puss Cat Mew”. También le gustaban las historias de los piel rojas y las leyendas artúricas. Más tarde en la vida, notará que no le gustaba La Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson, los cuentos de Hans Christian Andersen o “El flaustista de Hamelin” de Robert Browning, y que aunque leía cuentos de hadas no desarrolló un gusto real ni una apreciación mejor de ellos sino hasta que cumplió ocho años. Y que no fue sino hasta que comenzó a estudiar latín y griego en la escuela que comenzó a apreciar la poesía. Incluso al principio de la niñez sus intereses eran más sobre hechos científicos: historia, astronomía, historia natural (especialmente botánica y zoología), paleontología (le gustaban los dibujos de animales prehistóricos), geología, gramática y etimología. Notará muchas veces que no estaba particularmente interesado ni tenía facilidad en matemática.

Tomado y adaptado de The J. R. R. Tolkien Companion and Guide de Wayne G. Hammond y Christina Scull (HarperCollins, 2006), vol. I: “Chronology”.

 

Fotografía superior del molino de Sarehole, tomada de “Visit Birmingham“. Fotografía inferior de la placa azul de dicho molino (Wikipedia).

800px-Tolkien's_Sarehole_Mill_blue_plaque

 

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