John Senior y la restauración del realismo

Traducción de la entrada “John Senior and the Restoration of Realism” escrita por Jovan-Marya Weismiller, para su blog Musings of an Old Curmudgeon, y publicada el miércoles 10 de enero de 2018.

Abajo he enlazado una reseña por el P. Dwight Longenecker al libro John Senior and the Restoration of Realism, de Dom Francis Bethel, O.S.B., de la abadía de Nuestra Señora en Clear Creek  (Oklahoma), pero antes mis observaciones personales.
Fui bendecido con el hecho de poder llamar al Sr. Senior mi amigo. Fui su alumno, y de Dennis Quinn y de Franklyn “Frank” Nellick, en la Universidad de Kansas (y siempre fueron “señor” para sus estudiantes, nunca “doctor”, ¡aunque todos tenían doctorados!). Fue después del momento culminante del Programa de Humanidades Integradas Pearson, cuando éste ya había sido destruido por los humanistas seculares de izquierda que controlaban la Universidad, pero los tres aún estaban dando cátedra en la Facultad de Artes Liberales, cuya base era el difunto programa.
Incluso luego de mis días como estudiante, el Sr. Senior y yo seguimos en contacto. De hecho, lo considero probablemente el contacto personal más importante en mi camino hacia el tradicionalismo. Él iba a misa diariamente, como yo me esforzaba por hacer, y sabía que prefería la misa latina tradicional, pero no estaba disponible donde vivíamos, de modo que cada mañana se ubicaba en el último banco de nuestra iglesia parroquial pasando las cuentas de su rosario.
Es importante recordar que, debido a su conservadorismo innato y su amor por las tradiciones de la Iglesia, no podía estar feliz con nuestro pastor, un capuchino, que era cool. Había destruido una bella iglesia al intentar modernizarla, trasladando el Sagrario desde el altar a una “capilla de adoración” que no podía verse desde la nave, y que, a pesar de ser un tenista robusto y vigoroso, se sentaba en su sillón mientras laicos distribuían la santa comunión. Una vez me confesé con él antes de misa, y para el momento de la comunión, debido a los abusos litúrgicos que éste había cometido, estaba tan furioso que no podía tomarla. Regresé al confesionario después de misa y le confesé mi enojo. No pareció importarle. Oh, y sólo para probar qué tan cool era, escribía una columna semanal en el periódico diocesano sobre música de rock. ¡Luego se convirtió en provincial de los capuchinos de la región!
De cualquier modo, ustedes se hacen a la idea. ¡No exactamente un pastor que despertase cariño en el Sr. Senior o en un incipiente tradi como yo! Pero John Senior seguía aún estando en misa diariamente.
El Sr. Senior era un converso, lo que es mencionado en la reseña del P. Longenecker, pero éste era un hecho que yo ignoraba hasta pasados muchos años de mis días de estudiante. Mi mujer estaba haciendo una venta de segunda mano de cosas de la casa y quería que yo la ayudase con eso. La mañana de la venta recibí una llamada del Sr. Senior. Aunque éramos amigos, no éramos del tipo de amigos que se llaman por teléfono, así que me sorprendió. Me dijo que su hermano estaba de visita en el pueblo y que pensó que yo podría querer conocerlo. Me invitó a almorzar con ellos.
Mi mujer estaba decepcionada de que yo no pudiese ayudar con la venta, pero ella entendía que ésta era una oportunidad única. No tenía ninguna idea de por qué el Sr. Senior podría pensar que yo quisiese conocer a su hermano, pero una invitación suya era algo especial, así que acepté.
Almorzamos en un lindo almacén y cuando el Sr. Senior me presentó a su hermano, me di cuenta por qué me había invitado. Su hermano era Hereward Senior, un profesor de la Universidad McGill en Montreal y un agitador de la Liga Monárquica de Canadá, de la que fui miembro durante algunos años. Durante nuestras conversaciones se hizo evidente que Hereward Senior era aún anglicano y que John era un converso. ¡Tampoco sabía, y nunca había surgido el tema, que él había escapado de su casa para convertirse en un cowboy!
Recuerdo conversaciones “sobre la marcha” alrededor del pueblo mientras nos cruzábamos haciendo trámites. En general eran sobre filosofía o “política católica”. En cualquier caso, me encontré con el Sr. Senior unos pocos años después de mi conversión, y fue su influencia y un montón de lecturas las que me transformaron en un tradi, mucho antes de que pudiese encontrar una misa latina tradicional disponible.
(La Reseña)
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