En busca de la libertad y la solidaridad

Joseph Pearce

Pearce responde preguntas enviadas por miembros del Partido Estadounidense de la Solidaridad (ASP) sobre su libro Lo Pequeño Aún es Hermoso (Small is Still Beautiful).

ASP: ¿Qué pasos políticos concretos podemos comenzar a tomar para mover a un buque enorme y lento —nuestro país— en la dirección correcta? Pareciera que nuestras políticas agrícolas actuales deberían modificarse drásticamente. Teniendo en cuenta los cabildeos varios —azúcar, cítricos, organismos genéticamente modificados—, ¿qué pasos realistas podrían tomarse para comenzar a cambiar la charla?

JP: Va sin decirlo que deberíamos buscar la acción política convencional de nuestros funcionarios electos para mover al país en la dirección de la solidaridad y la subsidiariedad. Siento, sin embargo, que la manera más eficiente y efectiva de poner el buque en movimiento en la dirección correcta es comenzar a practicar lo que predicamos. Necesitamos poner nuestros principios económicos en práctica a nivel local, de base. Debemos apoyar nuestras economías locales comprando a los productores locales. En realidad deberíamos convertirnos nosotros mismos en productores, si es posible, sirviendo así como agentes del cambio práctico en nuestras vidas diarias, tanto como consumidores como productores. No puedo resaltar lo suficiente que el voto más poderoso que tenemos es el voto que emitimos con cada dólar que gastamos. Cada dólar gastado hace de nuestro país un lugar más sano o un lugar más enfermo. O somos parte de la solución, o somos parte del problema. Podemos votar cambios cada uno de los días de nuestra vida con los dólares que gastamos. De hecho, es más poderoso que el voto en elecciones porque no estamos eligiendo a alguien para que haga algo por nosotros, delegando nuestra responsabilidad, sino que lo estamos haciendo nosotros mismos. Y no lo hacemos una vez cada cuatro años en tiempos de elecciones sino que lo hacemos cada día cada vez que abrimos nuestras billeteras. Tenemos que ser conscientes que podemos cambiar la sociedad con cada acción.

ASP: Si usted fuese a escribir Lo Pequeño Aún es Hermoso hoy, ¿hay algún tema o capítulo que discutiría diferente? Y si es así, ¿cuál y por qué?

JP: Lo Pequeño Aún es Hermoso fue escrito originalmente en el Reino Unido con lectores británicos en la cabeza. La preocupación por el impacto medioambiental del globalismo y del consumismo es mucho mayor allí y en Europa que en los Estados Unidos. Comparto estas preocupaciones y siento que los estadounidenses con frecuencia las desprecian demasiado ligeramente, incluso de manera burda. Sin embargo, en términos de retórica pura, hubiese sido mejor bajar el tono o, al menos, difuminar los aspectos medioambientales o, así llamados, “verdes” de mi enfoque retórico para evitar el peligro de alienar la lectura de este lado del charco. No es que fuese a cambiar ninguno de los principios abogados en el libro, simplemente que cambiaría la manera en que expresé esos principios. Es más una cuestión de tono que de contenido.

El otro problema con un libro de este tipo es que se apoya en estadísticas para probar o reforzar el caso que expone, y el problema con los datos de este tipo es que envejecen. No es que cambien los principios sino que los hechos que son elucidados invariablemente van a cambiar. Ésta fue mi razón original para escribir Lo Pequeño Aún es Hermoso. Fue un intento de tomar los principios del libro original de E. F. Schumacher, Lo Pequeño es Hermoso, volviendo a mirarlos a la luz de la forma en que las cosas han cambiado desde el tiempo en que fueron originalmente expuestos los argumentos advertidos de Schumacher. Aunque actualicé algunas de las estadísticas para la edición estadounidense, también éstas envejecieron. Lo que se necesitará en algún momento es un libro nuevo, argumentando los mismos principios eternos de solidaridad y subsidiariedad pero con los últimos datos.

ASP: ¿Qué piensas de la Opción Benito como ilustración de “lo pequeño” de una manera católica?

JP: Pareciera que existen tantas maneras diferentes de interpretar la Opción Benito que uno difícilmente sabe dónde empezar o terminar al discutirla. El aspecto esencial de ella es que no deberíamos hacer no lo que debemos hacer. Si la cultura contemporánea tiene una influencia corruptora sobre nosotros y nuestras familias, necesitamos desacoplarnos de ella, tanto cuanto sea posible. Fue Schumacher, o tal vez John Seymour, el equivalente inglés de Wendell Berry, quien dijo, aludiendo a la generación hippie de los ’60, que no deberíamos convertirnos en miembros “abandónicos” de la sociedad, sino “visitantes informales” de una forma alternativa y mejor de vida. Y esta forma de vida no significa cerrarnos completamente a la sociedad. Significa elegir la sociedad en la que vivimos. Necesitamos formar redes, esto es micro-sociedades, de gente del mismo pensar, que construyan una sociedad alternativa y mejor en microcosmos. Estas micro-sociedades parecerán cada vez más atractivas a medida que la macro-sociedad continúa decayendo hacia su colapso. Como los santos de todas las épocas, aquéllos que vivan una forma de vida mejor y más sana servirán como lámparas en la oscuridad, atrayendo a la gente a una vida sana entre la locura de la modernidad.

ASP: En muchos aspectos las cosas ahora están peor, o así las vemos muchos de nosotros. ¿Por qué tienes esperanzas?

JP: Tengo esperanzas, primero y antes que nada, porque hay un Dios en el Cielo que nos da entregado una gloriosa Creación, resplandeciente con todo lo que es bueno, verdadero y bello. Sólo tengo que ver una aurora para saber una luz brilla en el mundo que trasciende y sobrepasa toda la oscuridad. Sólo necesito ver un amanecer, incluso, para ver esto y saberlo. Y, sin embargo, Dios nos da un glorioso nuevo amanecer cada mañana de nuestras vidas. Estas son noticias buenas y gloriosas en sí mismas, pero son mejores noticias aún que este lugar glorioso no es nuestra verdadera casa. Tomás de Aquino nos lo recuerda en un maravilloso himno de alabanza, O Salutaris Hostia, de esperanza y gran deseo para todos los cristianos: Qui vitam sine termino / donet nobis in patria. (Oh dadnos días sin término / en nuestra verdadera patria contigo.)

Como cristianos sabemos que nuestra verdadera casa nos espera, más allá de nuestro exilio  en este valle de lágrimas y tras este velo de lágrimas, y que nuestra espera de aquel lugar, nuestra verdadera patria donde todos estaremos eternamente en casa, es más que suficiente para darnos esperanzas en un mundo oscurecido con su pecado de auto aniquilación. ¿Por qué temer la oscuridad cuando la luz es claramente visible?

[http://www.theimaginativeconservative.org/2018/08/seeking-freedom-solidarity-joseph-pearce.html]

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