Maslacq

Llegamos a la noche, yendo desde Orthez hacia Maslacq, en un carro tirado por una mula que avanzaba lentamente bajo una fina lluvia. ¡Cómo latía mi corazón al entrar al gran castillo oscuro! Afortunadamente, mi hermano mayor estaba ahí conmigo. Esa misma noche, M. Garrone nos dio a todos la bienvenida, y nos recordó que Francia no estaba de duelo por este regreso, aunque nosotros debimos parecer en ese estado.

De capitán de infantería, se convirtió de nuevo en maestro, en un maestro excelente, que enseñaba a sus alumnos a hablar en latín… Recuerdo exactamente un texto de Péguy que André Charlier nos leía, como hacía con frecuente en el gran estudio del castillo.

Gérard Calvet OSB, «Histoire de Maslacq», André Charlier (Paris: Itineraires / Nouvelles Editions Latines, 1972).

 

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